PINTI ARGENTINO

 

Un cómodo sillón, un escritorio donde apoyar algunos papeles y un sobrio traje oscuro  con camisa y corbata, le alcanzarán éste verano a Enrique Pinti  para comentar con su habitual y filosa verborragia  la tan vapuleada realidad que nos toca vivir en esta parte del mundo (y en las otras también).

Con el resultado de las  elecciones presidenciales de Argentina todavía fresquito, y el recuerdo aún caliente de las declaraciones de toda la fauna política de Argentina y sus alrededores, Enrique Pinti –más argentino ahora que nunca- volverá  durante el verano  sudamericano a radiografiarnos desde el escenario con un incisivo monólogo en el que la actualidad política y social, el uso desenfrenado de la tecnología, el  famoso “ser nacional”  y hasta aquellos órganos y componentes de nuestro cuerpo humano – uno con el que se piensa y otro con el que nos mandamos las macanas- serán  agudamente analizados,  tal como sólo él sabe y puede hacerlo.

Con  PINTI ARGENTINO,  Enrique se deshace del boato, las plumas y las lentejuelas y vuelve a la carga para contarnos como somos, como estamos y –seguramente-  como vamos a estar,  dándonos un diagnóstico  que no por divertido, resultará menos apasionante, preciso y conmovedor.